Mostrando entradas con la etiqueta INDIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta INDIA. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de marzo de 2015

El poder del lobby farmacéutico

CNA -ALTERNEWS

CNA -ALTERNEWS







El poder del lobby farmacéutico

Una vez más, India ha sido pionera. El 14 de enero el organismo regulador de patentes del país asiático, ­conocido como ‘la farmacia de los pobres’, rechazaba la petición de patente presentada por el laboratorio farmacéutico Gilead para la producción del sofosbuvir (de nombre comercial Sovaldi), el fármaco contra la hepatitis C, lo que permitirá que los laboratorios farmacéuticos indios fabriquen genéricos a bajo coste. 
El rechazo tiene un motivo claro: el sofosbuvir, apunta el organismo, no es una innovación, sino una pequeña modificación molecular de un fármaco ya existente.

Según un estudio de la Universidad de Liverpool, un tratamiento de 12 semanas de este preparado tiene un coste de producción de 85 euros, y sin embargo Gilead, con una posición de monopolio después de negociar con las autoridades sanitarias país por país, lo vende a 71.000 euros en Estados Unidos, 40.000 en Francia y 25.000 en España.

“Si no es innovación en Nueva Delhi, no lo es aquí tampoco.

Esto tendría que dar pie a que toda Europa lo fabricara como genérico y si no lo hacen están jugando con la salud de la gente”, afirma Antonio Gómez, del Comité Antiprivatización de la Sanidad (CAS Madrid).

Sin embargo, la Comisión Europea, que ya en julio rechazó la petición de 15 países no ya de elaborar un genérico, sino de hacer presión para lograr una rebaja de los precios, no parece dispuesta a seguir los pasos de India.

La sombra de la industria farmacéutica, que dedica al menos 40 millones de euros anuales a hacer lobby en Europa –según un informe de la Health Action International y el Corporate Europe Observatory– planea sobre esta postura.

Es más, la reciente decisión de la Agencia Europea del Medicamento (AEM) de retirar 700 genéricos fabricados por laboratorios indios es denunciada en varios foros sanitarios como una medida de represalia contra India por su decisión.

No en vano, recuerda la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), un 80% de la financiación de la AEM proviene de multinacionales farmacéuticas.

“El Gobierno español y el Ministerio de Sanidad se han plegado a los intereses de las farmacéuticas”

En España, la situación no parece distinta. Con el precio acordado para el sofosbuvir, la partida de 125 millones de euros aprobada por el Ministerio de Sanidad para el año 2015 servirá para curar sólo a 5.000 de los 700.000 afectados por hepatitis C que hay en el país.

Eso si el Gobierno no sigue los pasos de India, algo que parece poco probable a pesar de que las leyes lo permiten.

“Teó­ricamente sí podría. Hay un caso de salud pública, de emergencia sanitaria y dudas sobre el origen de la patente, pero está claro que el Gobierno y el Ministerio de Sanidad se han plegado a los intereses de las multinacionales farmacéuticas”, afirma Marciano Sánchez Bayle, presidente de la FADSP.

De hecho, todos y cada uno de los miembros del recién creado comité de expertos designado por el Gobierno para elaborar una estrategia contra la hepatitis C tienen conflictos de intereses, y la mayoría de ellos tienen una relación directa con el laboratorio Gilead, según un documento publicado por esta federación.

Financiación privada

Pero los conflictos de intereses no sólo se dan en el caso de la hepatitis C. 
Según Antonio Gómez, “las sociedades científicas y médicas están financiadas por la industria farmacéutica”.

Un caso sonado es el de la vacuna contra la varicela Varivax, que la multinacional farmacéutica Sanofi Pasteur Merck Sharp and Dohme ha conseguido vender de forma masiva en España, incluso en contra de la recomendación de las autoridades sanitarias, que la retiraron de las farmacias, aunque sigue dispensándose en centros privados y en hospitales. 

Como explica el último informe de Transparencia Internacional sobre lobbies, en España, donde no hay un precio fijo para las vacunas fijado por ley, la empresa productora “inició diversas acciones para lograr la mayor venta posible en farmacias y su aplicación a niños pequeños”.

Sanofi ha contado con el respaldo de las asociación Española de Pediatría, la Asociación Española de Vacunología y la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene, todas ellas con numerosos conflictos de intereses.
Como consecuencia, mientras que en Francia por 820.000 nacidos se utilizan 58.000 dosis, y en Inglaterra por 805.000 nacidos se usan 17.000, en España para 405.000 nacidos se han aplicado 360.000 dosis, y con el precio más elevado de toda la UE, 71 euros por vacuna. 

Según el periodista especializado en temas de salud Miguel Jara, las diferentes industrias, también la farmacéutica, “usan hoy tres herramientas para imponer sus intereses por encima de los de la ciudadanía: el lobby o presión corporativa sobre políticos y líderes de opinión, los conflictos de intereses y las puertas giratorias”.

De este último fenómeno son públicos casos como el del exministro de Sanidad, Bernat Soria, fichado por la farmacéutica Abbott para realizar un informe “sobre el papel de la industria farmacéutica en la promoción de la calidad y la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud”, o el de Isabel Barreiro, que pasó de dirigir el gabinete de Juan José Güemes en la Consejería de Sanidad de Madrid a trabajar para GlaxoSmithKlein.

También fueron llamativos los casos de varios exdirectores generales de Farmacia del Ministerio, como Regina Sevilla, que tras dejar su puesto ingresó en el laboratorio Merck, o Fernando García Alonso, que fue fichado sucesivamente por las farmacéuticas Schering-Plough, Bristol-Myers y Grupo Ferrer.

De momento, al calor del poder de los laboratorios, reunidos en torno a Farmaindustria, España es uno de los países con mayor gasto farmacéutico del mundo.

“Uno de cada cuatro euros del gasto sanitario se va en farmacia, y eso es por la dependencia de las multinacionales”, añade Gómez, quien destaca que a menudo las farmacéuticas se aprovechan de la investigación básica, la que se hace en las facultades públicas, para llevar a cabo una investigación aplicada.

“Los medicamentos nacen, en un 80% de los casos, en universidades e instituciones públicas. Los pagamos dos veces con nuestros impuestos, pues esas entidades son financiadas así y luego es el erario público el que ejerce de máximo cliente de la industria”, añade Jara.

Todos los miembros del comité de expertos del Gobierno en el caso de la hepatitis C tienen conflictos de intereses

Para llevar a cabo un gasto público más eficiente hay más medidas que se pueden implementar.

CAS Madrid defiende la eliminación de los medicamentos que han quedado obsoletos o que no ofrezcan ventajas sobre otros de precio inferior del registro público, las compras centralizadas para todo el sistema público y la dispensación de medicamentos directamente en centros sanitarios, entre otras iniciativas.

Según la organización, con todo ello, junto a la creación de un sistema público de investigación y una industria farmacéutica estatal, se podría ahorrar un tercio del gasto actual en farmacia.

Respecto a la dispensación, la actual Ley General de Sanidad permite hacerlo directamente en los centros sanitarios, pero sólo lo han desarrollado los hospitales para ciertas enfermedades.

“Podríamos estar dando todos los medicamentos que se prescriben en los centros de salud al paciente sin que éste pase a la farmacia de la acera de enfrente”, afirma Gómez.

Países como Gran Bretaña o Suecia lo han hecho en el pasado. Se trata de una forma de eliminar del gasto el margen de las farmacias (que CAS Madrid cifra en un 30% del precio) y la distribución, creando además empleo público para farmacéuticos. 
Gómez también es crítico con las compras descentralizadas, ya que unificando el ahorro llegaría por medio de compras al por mayor y por la posibilidad de conseguir márgenes mucho más baratos.

Una farmacéutica pública

Una de las opciones más nombradas para abaratar costes a las arcas públicas y resolver problemas de acceso a medicinas es la creación de un sistema farmacéutico público que abarque la investigación, producción y distribución de fármacos que han perdido la patente o que, sin haberla perdido, sean considerados necesarios por motivos de salud pública.

“Sería posible, y evidentemente muy razonable en emergencias como la de la hepatitis C”, apunta el presidente de la FADSP. Gómez es de la misma opinión y añade que se podrían usar las facultades públicas de Farmacia para temas de investigación “y con dinero público apoyar tanto la fabricación de genéricos como el desarrollo de nuevos fármacos”.

Además, eliminaría otro problema: el desabastecimiento de fármacos baratos que dan pocos beneficios a las multinacionales, tal como denunciaba la Academia de Ciencias Médicas y de la Salud de Catalunya y Baleares el pasado diciembre con respecto a 170 sustancias.

“Las empresas hacen lo posible por maximizar beneficios y cuando un medicamento tiene baja rentabilidad procuran dejar de fabricarlo. Una farmacéutica pública aseguraría el suministro”, asegura Sánchez Bayle.

En cualquier caso, la creación de un sistema público chocaría con los intereses de las multinacionales del sector. Luis Hernández, cardiólogo pediatra y vicepresidente de PATUSalud, opina que “habría que competir de una forma tremenda y hacerlo muy bien, con una agencia estatal con competencias muy claras y en la que se metan muchos recursos”.

La medida se planteó en 1982, en la precampaña de las elecciones que llevaron al PSOE por primera vez al poder. “Iba a ser ministro de Sanidad Ciriaco de Vicente, que proponía montar un servicio nacional de farmacia. Nunca llegó a serlo.

Sabemos que no le dejaron hacer por presiones de las farmacéuticas”, asegura Gómez. 
En los primeros borradores de la Ley General de Sanidad exis­tían artículos en los que se establecía al Estado como institución que se reservaba el derecho a la planificación estratégica de farmacia, líneas que finalmente no aparecieron en el texto aprobado en 1986.

Un posible germen de esta estructura se encuentra actualmente en el Centro Militar de Farmacia de la Defensa, que en 2013 inauguró nueva sede en la base de San Pedro, en Colmenar Viejo (Madrid), instalaciones que se adjudicaron en 2011 por 21 millones de euros.

El espacio pretende centralizar los servicios de producción y almacenamiento del centenar de preparados médicos que ­fabrica esta institución, entre antivirales, antibióticos, antídotos, pomadas, analgésicos, ansiolíticos, opioides y sueros, entre otros.

Su cadena de producción podría ser, además, usada actualmente para fabricar de forma masiva preparados contra posibles pandemias, como ya se hizo en 2008 en sus antiguas instalaciones en Burgos con el oseltamivir, principio activo contrar la gripe aviar.

En la actualidad el Ejército dispone de sus propios puntos de dispensación de medicamentos. Además, atienden pedidos de centros penitenciarios, de la Guardia Civil o de la Cruz Roja.

“Lo mismo que se reconvierten hospitales militares para uso de la ciudadanía se puede hacer lo mismo con la farmacia del Ejército”, apunta Hernández.

El cardiólogo pone como ejemplo el Hospital Gómez Ulla de Madrid, que aunque está gestionado por Defensa, es el centro de referencia para 120.000 madrileños.

29500%

es la astronómica diferencia entre el coste de producción y el precio de venta en España de un tratamiento de 12 semanas para la hepatitis C con sofosbuvir, de la farmacéutica Gilead.

40 millones de euros

La industria farmacéutica gasta esta cifra al año en hacer lobby en la Unión Europea.

Medidas para un gasto eficiente

Industria farmacéutica pública. Creación de un sistema que fabrique genéricos sin patente y fármacos necesarios por motivos de salud pública.

Limitación del registro estatal de medicamentos. Eliminar fármacos que hayan quedado obsoletos o que no ofrezcan ventajas sobre otros de menor precio.

Compras centralizadas. Unificar pedidos de fármacos para todo el sistema público.

Dispensación directa. Suministro directo de fármacos en los centros sanitarios y en las dosis necesarias.




--------------------------------------------------------------------------

------------------------------------------------------------------------
...................................................................



sábado, 7 de febrero de 2015

Trabajo esclavo en la India: cuatro grandes empresas españolas están en la lista negra

CNA -ALTERNEWS

CNA -ALTERNEWS






Trabajo esclavo en la India: cuatro grandes empresas españolas están en la lista negra 

Pinche para leer el informe.

~ WEBGUERRILLERO

Salarios de 1,3 euros diarios por 68 horas de trabajo a la semana, sin contrato, en un ambiente insalubre, sin derechos básicos como la prestación en caso de enfermedad o la afiliación sindical, en régimen de privación de libertad… 

Ese sigue siendo el lóbrego escenario laboral al que se enfrentan cotidianamente decenas de miles de niñas y adolescentes, muchas de ellas de apenas 15 años, en el estado indio de Tamil Nadu, al sudeste del coloso asiático.

bhj

Todas esas jóvenes, que representan el 60% de los más de 400.000 trabajadores del sector, son empleadas en condiciones que rozan la esclavitud por megafactorías textiles que suministran sus productos a las grandes firmas de moda internacionales, entre ellas las españolas Zara y Bershka (Inditex), El Corte Inglés, Cortefiel y Carrefour España.

No son las únicas. Gigantes como Primark, Calvin Klein, Benetton, Walmart, Mothercare, H&M, C&A o Timberland, entre otras, también obtienen pingües beneficios de la presunta red de trabajo esclavo que tiene su epicentro en las vastas factorías textiles del sur de la India, cuya producción, que no se detiene ninguno de los 365 días del año, llega a las tiendas de ropa más conocidas en todos los rincones del planeta.

Así lo revela un nuevo y exhaustivo informe del prestigioso Centre for Research on Multinational Corporations –una organización independiente holandesa sin ánimo de lucro que escruta los estándares éticos de las grandes multinacionales–, que destapa, una vez más, la explotación vinculada al comercio textil.

El informe, titulado Flawed fabrics (Tejidos defectuosos) y fechado el pasado mes de octubre, vuelve a sacar los colores a algunos de los principales gigantes mundiales de la moda por beneficiarse de las “graves violaciones de los derechos humanos y laborales” de decenas de miles de niñas y adolescentes indias que son “atraídas mediante engaños y falsas promesas” a las casi 1.600 factorías textiles que inundan Tamil Nadu –uno de los mayores centros mundiales de fabricación y distribución de prendas de vestir–, donde trabajan en “condiciones espantosas que equivalen a trabajos forzados”.

Algunas de las firmas más conocidas mundialmente se han caído de la lista negra, entre ellas Tommy Hilfiger o Marks&Spencer, que sí aparecían en el informe anterior, de 2011, titulado Captured by cotton (Atrapadas en el algodón). 

En aquel documentado estudio, elaborado en colaboración con el India Committee of the Netherlands –una ONG holandesa impulsora de la campaña Clean Clothes (Ropas Limpias)–, se relataba el proceso de reclutamiento laboral de decenas de miles de jóvenes indias de entre 14 y 20 años, la mayoría de ellas perteneciente a la casta de los Dalit, la más baja del país, considerada impura y dedicada a tareas marginales con míseros salarios.

El nuevo informe del Centre for Research on Multinational Corporations es el resultado de una exhaustiva investigación de tres años que incluye entrevistas sobre el terreno a 151 trabajadoras a cambio de anonimato. 

Una de las cinco megafactorías estudiadas, la Super Spinning Mills Ltd., suministra toneladas de hilo de algodón producido en condiciones de semiesclavitud a varias compañías con sede en la vecina Bangladesh, entre ellas Cotton Club, propiedad de Mondol Group, y Fariha Knit Tex, perteneciente al Grupo Asrotex. 

Estas últimas son dos de los principales proveedores de Zara y Bershka –del gigante Inditex–, El Corte Inglés, Cortefiel y Carrefour España.

Una dependienta coloca un maniquí en una tienda de ropa de Arteixo, La Coruña. Reuters)

El estudio lamenta la “alarmante falta de transparencia” tanto de los productores de Tamil Nadu como de las firmas intermediarias y las compradoras finales, y enfatiza que estas últimasapenas proporcionan información acerca de sus proveedores, lo que hace muy difícil exigir responsabilidades” a las compañías occidentales sobre las “violaciones” cometidas en sus “cadenas de suministro”

Los autores del informe consideran que la responsabilidad de las grandes firmas de moda “se extiende más allá de sus proveedores de primer nivel, hasta los segundos y terceros niveles”, incluyendo las macrofactorías de Tamil Nadu.

Un portavoz de Inditex aseguró a El Confidencial que “no existe la relación mencionada en el informe de ninguno de nuestros proveedores con Super Spinning Mills. 

Inditex obligó hace ya tiempo a Cotton Club, la compañía de Bangladesh responsable, según el informe, de contratar con Super Spinning Mills, a interrumpir inmediatamente cualquier relación con esta compañía india”. 

Sin embargo, la propia web de Mondol Group, propietaria de Cotton Club, cuestiona esa versión. 

En ella se informa de que, entre sus principales clientes, figuran Zara y Bershka (Inditex), además de Cortefiel y El Corte Inglés.

Por su parte, fuentes de El Corte Inglés señalaron que esta empresa “trabaja activamente para fomentar y garantizar el cumplimiento de los derechos humanos y laborales en las empresas proveedoras

Para ello contamos con códigos de conducta obligatorios que se enmarcan en las convenciones fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). 

Nuestro sistema de homologación de proveedores incluye auditorías sociales realizadas al amparo del sistema BSCI (Business Social Compliance Iniciative) que toma como referencia las citadas convenciones de la OIT”.



Un portavoz de Cortefiel señaló que la compañía “rechaza cualquier forma de trabajo que sea contraria a los derechos humanos”, y aseguró, sin mayores precisiones, que “la verificación externa de nuestros proveedores es la mejor del mundo”. Carrefour España, por su parte, rehusó ofrecer su versión.

El informe detalla cómo los “reclutadores” de las macrofactorías textiles de Tamil Nadu se trasladan a las áreas más pobres y deprimidas de ese Estado indio “para convencer a los padres de que envíen a sus hijas” a esos centros de trabajo esclavo “con promesas de un buen salario, hospedaje confortable, tres comidas al día y oportunidades de escolarización, así como una paga extra al cabo de tres años de trabajo” para costear su dote y contraer matrimonio. 

Pero, una vez reclutadas, la realidad que se encuentran es “espantosa”.

Link

WEBGUERRILLERO






--------------------------------------------------------------------------

------------------------------------------------------------------------


...................................................................